Carlos
Salvador Bilardo, médico de profesión (y marrullero de
vocación), no tuvo reparo en participar, años después, en una campaña
publicitaria para la detección de la diabetes. En el anuncio, Bilardo contaba
–ironizando, obviamente- que los famosos pinchazos a los rivales “tenían la
intención de revisar el correcto nivel de azúcar en sangre de sus rivales”.( al
pincharlos con alfileres a los jugadores contrarios)
Otra de las leyendas más comentadas es la que señalaba que
los jugadores se informaban de los domicilios de sus rivales para insinuarles
que habían visto a sus mujeres manteniendo relaciones con otros hombres. De
esta manera sembraban la sombra de la duda y calentaban al rival de tal forma
que estos terminaran perdiendo la cabeza durante los partidos. Roberto Perfumo,
leyenda de Racing en la época, llegó a asegurar que Bilardo“sabía hasta
si había peleado con la novia”, añadiendo incluso
que “estaba
dispuesto a recordarte hasta tu peor desgracia privada” con tal de
desestabilizar.
En
la década de los 60, eran habituales las giras por Europa de los principales
clubes sudamericanos. Estudiantes disputó, en agosto de 1967, elTrofeo Luis Otero, en la provincia gallega de Pontevedra. El encuentro entre
locales y pincharratas finalizó con empate a un gol, persistiendo dicho
resultado tras la prórroga. En el tiempo añadido, los argentinos, que no
querían perder ni a las canicas, endurecieron su juego y hasta Madero fue
expulsado por insultar al señor Orellano, colegiado del encuentro. Se llegó a
los penaltis, pero tras anotar cada
equipo tres de sus cinco lanzamientos, se procedió a resolver el encuentro de
una forma más tradicional en épocas anteriores: con el lanzamiento de una
moneda. Es entonces cuando Bilardo llamó al ‘Cacho’ Malbernat, que como capitán sería el encargado de elegir la cara de
la moneda: “Cacho, no importa lo que elijas, cuando caiga la moneda al suelo,
salga lo que salga, empezá a festejar todos, nos tiramos al piso encima de la
moneda y nos abrazamos”.
Así actuó Malbernat y Estudiantes se llevó el premio –unas 100.000 pesetas de
entonces- y la Copa. El ganador sabemos quién fue, el lado en el que cayó la
moneda nunca lo conoceremos. Así era aquel Estudiantes de la Plata que, solo un
año después, sería campeón del Mundo. La trampa del fútbol, llevada al extremo por los argentinos
El
Argentino Alberto Poletti .afirmaba en una entrevista a un
diario argentino aquel Estudiantes. Llevaban alfileres para pinchar a los
contrarios y asi sacarlos del partido y asi hacer trampa
¿Cuando conocían la dirección
de la novia de un rival o si pasaba por algún problema personal, se lo
recordaban en la cancha?
Eso sí, si vos sabes que el
tipo se enoja si le dices algo y le vas a sacar una ventaja en el juego... Si
le dices cornudo a un tipo sabes que lo desestabilizas, porque a nadie le gusta
que se lo digan. Pero la violencia verdadera estaba en la jugada.
¿Cómo puede llevarse el fútbol
hasta esos extremos?
Además recuerdo que antes del
partido de vuelta con el Milán bajó al vestuario un cura, el monseñor de las
Fuerzas Armadas de Argentina, y nos dijo: 'Ganar o morir'. Nosotros éramos
jóvenes, yo tenía 23 años...
El monseñor de 'Ganar o
morir' no apareció para dar la cara. Querían que ganáramos porque en el país
había revueltas de trabajadores, huelgas... Y querían taparlo.
Cómo empezaron a crecer como
equipo? ¿Verón y Bilardo defienden que también sabían jugar al fútbol?
Estudiantes era un equipo
chico. Nos clasificamos para la Libertadores y eliminamos a Independiente y al
Racing, que el año anterior había salido campeón con un equipo magnífico. Pero
teníamos a Verón: gambeta, remate. Quizá el mejor wing (extremo) de los últimos
treinta años.
carlos Salvador Bilardo. Para ganar todo vale, era su filosofía: “Yo digo que al contrario no hay que darle ni agua, el “fair play”
es un invento de los británicos. En el fútbol de hoy nadie da ventajas, por eso
mis equipos no deben regalar nada”.
Pero cuatro años más tarde, en Italia 90, con Maradona ya en
tratos de confianza con la cocaína, Bilardo volvió a las andadas. El 24 de
junio de 1990 Argentina se
jugó el pase a semifinales contra su enemigo secular,Brasil. En un momento del partido un
jugador cayó lesionado. Entonces, el masajista argentino, a quien llamaban Galindez, entró
en el campo –hacía un calor tremendo- y repartió entre los jugadores unos
bidones de agua. Branco, excelente
lateral de Brasil, con una zurda prodigiosa, cogió uno de ellos. Y ya no se le
vio más. Anduvo errante todo el partido, como ido. lo habían drogado.
La acusación
de Ubaldo Fillol sobre el
laxante que le habría dado a Daniel Passarella para sacarlo del Mundial de México 86
Ubaldo Fillol ex arquero de la selección
argentina, reveló que Carlos
Bilardo “le dio un laxante”
aDaniel Passarella para sacarlo
del Mundial de México 1986, que precisamente lo ganó el país gaucho.
“Él (Bilardo) siempre estaba muy agresivo con
Passarella y conmigo, porque éramos del riñón de Menotti”, dijo Fillor en una
entrevista publicada en el diario La Gaceta de Tucumán.
Y es que Pasarella y Fillol fueron dos de las
estrellas del equipo que en 1978 se coronó campeón tras vencer a Holanda en la
final con “César Menotti”:
“A Daniel (Passarella), en cambio, lo llevó y le
dio un laxante que lo sacó del equipo. Y casi lo mata”, reveló Fillol.
“Es literal, todos lo sabemos, pero nadie se anima a decirlo”, añadió.
Y prosiguió: “¿Dónde estuvo Passarella
durante el Mundial de México: Internado con una diarrea infernal. Le dieron algo para tomar”, concluyó
Ya en 1977, el Toto Juan Carlos Lorenzo, técnico del Boca
Juniors, que debía disputar en
Colombia la ida de la final de la Copa
Libertadores frente al Deportivo Cali, hacía abrir en la
mesa, delante de él,
las botellas de gaseosa y agua que tomarían los jugadores en las
comidas porque
temía que Bilardo, entonces preparador del Cali, sobornara a los ayudantes
de
la cocina para que les pusieran "algo" en la bebida. La noche previa
al encuentro, cuando
el Boca hizo un entrenamiento a puerta cerrada para
ensayar la táctica, Bilardo fue
sorprendido por un reportero gráfico trepado a
un portón del estadio. A la noche siguiente, el
campo apareció encharcado en
los sitios por los que se desplazaban los jugadores más
técnicos del Boca. Y no
había llovido. Hasta hace dos temporadas, cuando volvió a dirigir al
Estudiantes de La Plata tras fracasar en el Boca y retirarse de la actividad,
Bilardo ordenaba
todavía inundar ciertos sectores si consideraba, por ejemplo,
que el rival remataba bien los saques de esquina.
La 'Mano de
Dios'. Maradona metió la mano, superando al meta
inglés, y engañó a casi todos, sobre todo a los colegiados, que pensaron que
había tocado el balón con la cabeza. Cuatro minutos después, como si estuviera
arrepentido, realizó una "recorrida memorable", la "jugada de
todos los tiempos", como relató Víctor Hugo Morales. Daba igual, porque desde Inglaterra
nunca le iban a perdonar el primer tanto. Aún hoy se recuerda, y se recordará
por siempre.
Agujas
Pocos equipos como el Estudiantes
de la Plata de los 60 será recordado por sus mañas antifútbol, las que tenían
como uno de sus inspiradores al actual DT y por entonces futbolista Carlos
Salvador Bilardo. Médico de profesión, algunos le decían el doctor Menguele y
entre sus armas anti fútbol se contaba entrar con agujas y alfileres a la
cancha para pinchar a los rivales que llegaban a su sector.
"Bilardo fue el «jefe del crimen»",
acusó el diario brasileño Zero Hora, de Porto Alegre. La historia no beneficia
al entrenador argentino, obviamente. Se lo acusa de pinchar con alfileres a sus
rivales, cuando era jugador. Luego, cuando dirigió al Sevilla, de España, la TV
lo descubrió reprendiendo a uno de sus colaboradores cuando éste ayudaba a un
adversario lesionado. "Pero, ¡no! ¿Qué hacés? ¡Los de rojo son los
nuestros! A ése pisalo... ¡pisalo!". Bilardo ya se hizo fama y esta verdad
actúa casi como una incriminación en un hecho que jamás podrá comprobarse.
Box
Además, Estudiantes tenía como
masajista a un ex boxeador. En una ocasión en que los argentinos jugaron en
1968 contra Universitario en Lima, el masajista boxeador José Menno se cruzó en
el entretiempo en el túnel con un atacante peruano y lo noqueó. No pudo salir a
jugar y Estudiantes ganó 1 a 0. Luego, cuando jugaron contra Peñarol, y según
relató Malbernat, un futbolista argentino, el equipo uruguayo llevó seis
boxeadores que le dieron una paliza a Menno.
Codigo de la
mafia argentina
La nota del periódico español lleva un título
sugestivo: "Los códigos de la mafia". Habla sobre el entorno del
fútbol argentino, en el que delatar impurezas es una brutalidad antes que un
gesto o un deber.
Dunga maquilló como "manchas" las
denuncias por arreglo con Perú durante el Mundial 78, disputado
aquí (la selección que conducía César Menotti derrotó a los peruanos por 6 a 0
y se clasificó para la final)